Factura A, B, C y MiPyME: guía completa para automatizar su carga

Qué campos tiene cada tipo de comprobante argentino, qué exige ARCA, los errores de carga más comunes con cada uno y cómo se automatiza la extracción de datos.

Si trabajás en administración o en un estudio contable, distinguir una Factura A de una B es automático. Pero cuando hay que cargar cientos de cada una por mes, las diferencias entre tipos de comprobante dejan de ser teoría fiscal y se convierten en minutos de trabajo y oportunidades de error distintas. Esta guía repasa qué tiene cada comprobante, dónde se equivoca más la carga manual con cada uno, y qué hace falta para automatizarla bien.

Los cuatro tipos, en una tabla

ComprobanteQuién la emiteQuién la recibeLo distintivo para la carga
Factura AResponsable InscriptoResponsable InscriptoIVA discriminado por alícuota, percepciones, más campos que ningún otro tipo
Factura BResponsable InscriptoConsumidor final, monotributista, exentoIVA incluido en el total, sin discriminar
Factura CMonotributista o exentoCualquieraSin IVA; formatos muy heterogéneos entre emisores
Factura MiPyME (FCE)Pymes a empresas grandes (régimen FCE)Empresas grandesCampos adicionales: CBU del emisor, fecha de vencimiento de pago obligatoria, régimen de aceptación

Qué campos exige cada una (y dónde duele cargarlos)

Factura A: la más rica y la más riesgosa

Es el comprobante con más información fiscal: CUIT de emisor y receptor, condición frente al IVA de ambos, neto gravado por alícuota (21%, 10,5% y 27% pueden convivir en la misma factura), IVA discriminado por cada una, percepciones de IIBB y de IVA, impuestos internos si aplican, y el total.

Dónde se equivoca la carga manual: en la separación por alícuotas. Una factura de un proveedor de servicios públicos o de telecomunicaciones puede tener neto al 21% y al 27% más percepciones de dos jurisdicciones — cinco importes que hay que imputar en campos distintos del sistema contable. Un neto imputado a la alícuota equivocada no rompe el total, así que pasa silencioso hasta la declaración de IVA.

Factura B: engañosamente simple

Menos campos visibles, pero una trampa: el IVA está incluido y no discriminado. Si el sistema contable necesita el neto, alguien tiene que calcularlo hacia atrás — y ahí aparecen los redondeos manuales que después no cierran contra el total por centavos.

Dónde se equivoca la carga manual: en el desglose inverso y en confundir el tratamiento (cargar una B como si fuera A y “descubrirle” un crédito fiscal que no corresponde).

Factura C: el salvaje oeste del formato

Al no intervenir el IVA, ARCA exige menos estructura — y los emisores lo aprovechan: facturas C hechas en Word, en apps de facturación simples, en talonarios preimpresos. La variabilidad de diseño es la mayor de los cuatro tipos.

Dónde se equivoca la carga manual: en encontrar los datos. El CUIT puede estar arriba, abajo o en el medio; la fecha en tres formatos distintos. No es difícil: es lento, y el cansancio de buscar produce errores de transcripción.

Factura MiPyME (FCE): la que tiene fecha de vencimiento con consecuencias

La Factura de Crédito Electrónica agrega campos que en otros comprobantes son opcionales: fecha cierta de vencimiento de pago, CBU, y un régimen donde la falta de rechazo en plazo implica aceptación tácita.

Dónde se equivoca la carga manual: en el vencimiento. Cargarlo mal o tarde no es un error contable — es un problema financiero, porque los plazos del régimen FCE corren igual.

Los tres campos transversales que más errores generan

  1. El CUIT. Once dígitos, y un dígito traspuesto genera un comprobante imputado a otro proveedor. Es el error clásico de conciliación: horas buscando una diferencia que nació en un tipeo.
  2. El número de comprobante. Punto de venta + número (00003-00012845). Omitir el punto de venta o pegar los ceros mal produce duplicados fantasma o comprobantes “faltantes”.
  3. Las fechas. Emisión vs. vencimiento vs. período facturado — tres fechas que en muchos diseños están juntas. Cruzarlas afecta desde el IVA del período hasta el pago a término.

Qué necesita la automatización para funcionar con comprobantes argentinos

Un OCR genérico lee texto; para cargar comprobantes argentinos hace falta que además entienda el documento:

  • Detectar el tipo de comprobante (la letra en el recuadro superior) y adaptar qué campos buscar: si es A, esperar IVA discriminado y percepciones; si es B, saber que el total incluye IVA; si es FCE, exigir vencimiento y CBU.
  • Separar netos por alícuota en vez de devolver “un importe”.
  • Validar estructura local: que el CUIT tenga dígito verificador correcto, que punto de venta y número respeten el formato, que el CAE esté presente cuando corresponde.
  • Marcar lo dudoso en vez de inventarlo. En datos fiscales, un sistema que devuelve el 100% de los campos “con confianza” es más peligroso que uno que dice “este campo revisalo”.

Ese último punto es la diferencia entre automatizar la carga y automatizar los errores. En Quoryks AI cada campo sale con su puntuación de confianza y su resaltado sobre el documento original: lo que está claro se exporta directo, lo que duda queda marcado para que una persona lo mire en segundos.

Para cerrar: la checklist de carga por tipo

  • A: verificar alícuotas separadas, percepciones por jurisdicción, CUIT del receptor.
  • B: confirmar tratamiento (IVA incluido), desglose de neto si el sistema lo pide.
  • C: CUIT con dígito verificador, fecha en formato normalizado.
  • FCE: vencimiento de pago cargado y con alerta, CBU registrado.

Si tu equipo procesa decenas de estos por día, cada punto de esta checklist es tiempo. Si procesa cientos, es un puesto de trabajo entero dedicado a mirar recuadros. La cuenta de cuánto cuesta la hicimos en otra nota — y la conclusión corta es que la carga manual es de los costos más fáciles de recuperar que existen.


¿Querés ver cómo se extraen estos campos de tus propios comprobantes? El plan Free incluye 50 hojas sin tarjeta: subí una factura A con percepciones, la más enredada que tengas, y mirá qué devuelve.